Residencial

Net Metering vs Net Billing CFE: cómo es el intercambio

Medición neta vs facturación neta vs venta total en Generación Distribuida (CRE): cuál aplica a tu casa y cómo afecta tu ahorro real con paneles.

Por Joaquín Corella Puente 8 min de lectura

Cuando instalas paneles solares residenciales conectados a la red, firmas con CFE un contrato de interconexión bajo el esquema de Generación Distribuida que regula la CRE (Comisión Reguladora de Energía). Ese contrato define cómo se contabiliza la energía que tus paneles inyectan a la red cuando producen de más, y cómo se te paga o acredita por ella. Existen tres modalidades — medición neta (net metering), facturación neta (net billing) y venta total — y la que aplica a tu sistema cambia por completo la matemática de tu ahorro. Entender la diferencia evita expectativas equivocadas y te ayuda a dimensionar el sistema correctamente.

Qué es la Generación Distribuida y por qué hay tres esquemas

La Generación Distribuida es la figura regulatoria para sistemas de hasta 0.5 MW (500 kWp) interconectados en baja o media tensión, que es donde caen prácticamente todas las casas y la mayoría de los comercios. El contrato de interconexión bajo este esquema no te paga por toda la energía que generas; te liquida solo el excedente, es decir, la energía que tus paneles producen por encima de lo que consumes en el momento.

Esto es clave: un sistema solar residencial bien dimensionado autoabastece buena parte del consumo de forma instantánea. La energía que usas en el instante en que se genera nunca pasa por el medidor de CFE y, por tanto, no se factura ni se acredita — simplemente no la compras. El intercambio con CFE solo entra en juego con los sobrantes que inyectas a la red y con la energía que tomas de la red cuando tus paneles no alcanzan (de noche, días nublados).

Las tres modalidades difieren en a qué precio se valora ese excedente.

Medición neta de energía (net metering): kWh contra kWh

En la medición neta, el medidor bidireccional lleva la cuenta en unidades de energía (kWh), no en pesos. Cada kWh que inyectas a la red se descuenta de cada kWh que consumes de ella. Si en un periodo inyectaste 300 kWh y consumiste 400 kWh, pagas solo la diferencia: 100 kWh.

Las ventajas para el usuario residencial son claras:

  • El excedente se valora al mismo precio que la energía que comprarías, porque la compensación es kWh por kWh, no peso por peso.
  • Es el esquema más sencillo de entender y el más favorable para el cliente cuando la tarifa de consumo es relativamente alta.
  • Los excedentes no usados en el periodo se acumulan como saldo a favor en kWh hacia los siguientes recibos. Hoy ese saldo se conserva 12 meses; pasado ese plazo, CFE compra lo que no usaste, pero en la práctica es muy difícil cobrarlo. Por eso no conviene dimensionar el sistema más allá del 110% del consumo de la casa.

Históricamente la medición neta ha sido el esquema más común para sistemas residenciales pequeños en tarifas domésticas. Es el que normalmente conviene cuando el objetivo es bajar el recibo de una casa.

Facturación neta (net billing): excedente a precio marginal

En la facturación neta, la contabilidad ya no es en kWh sino en pesos, y aquí está la diferencia que más sorprende. La energía que consumes de la red se te cobra a tu tarifa normal, pero la energía que inyectas como excedente se te acredita al precio marginal local de energía del Mercado Eléctrico Mayorista — un valor de mayoreo que suele ser menor que el precio minorista que pagas por consumir.

En la práctica esto significa:

  • Compras energía cara (tarifa minorista) y vendes tu excedente barato (precio de mayoreo).
  • El autoconsumo instantáneo sigue siendo igual de valioso — esa energía no entra al intercambio —, pero los sobrantes rinden menos que en medición neta.
  • Conviene dimensionar el sistema más ajustado al consumo para maximizar el autoconsumo y minimizar la inyección de excedentes que se pagarían a precio bajo.

Hoy la facturación neta casi no se usa. El esquema lo eliges tú al tramitar la interconexión, y como el precio al que CFE compra ese excedente es menor que el valor que le reconoce la medición neta, en una casa o en un negocio no tiene sentido económico. Solo conviene en casos puntuales, como pozos con tarifa subsidiada.

Venta total de energía: el tercer esquema

La venta total es la tercera modalidad del contrato de interconexión. Aquí toda la energía que generan tus paneles se inyecta a la red y se vende a CFE al precio marginal correspondiente. Con las reglas de hoy, este esquema supone que en el punto de interconexión no hay contrato de suministro con CFE, así que no hay autoconsumo instantáneo: la instalación solo entrega energía a la red.

Este esquema rara vez conviene a un usuario residencial, porque renuncia precisamente a lo más valioso del solar — el autoconsumo, donde cada kWh generado te ahorra el precio minorista completo. Hoy la venta total es posible, pero con condiciones difíciles: requiere un medidor especial y otro de respaldo, además de comunicación con el CENACE (Centro Nacional de Control de Energía), lo que encarece mucho el proyecto. Es factible en instalaciones de alrededor de 500 kWp, en sitios donde el kWh es muy caro, no en instalaciones comunes. Por eso conviene revisar siempre primero la medición neta.

Cuál te conviene según tu caso

La regla práctica para elegir y dimensionar:

  • Residencial en tarifa doméstica: la medición neta suele ser la más favorable. El objetivo es cubrir tu consumo anual y dejar que los excedentes de los meses de mucho sol compensen los meses de poco sol, kWh contra kWh. Sobredimensionar mucho más allá de tu consumo aporta poco valor, porque el excedente neto anual no se te paga en efectivo de forma atractiva.
  • Comercial o industrial: la medición neta también es la modalidad dominante; la facturación neta solo conviene en casos como pozos con tarifa subsidiada. Aquí el diseño debe alinear la curva de generación diurna con la curva de consumo del negocio para maximizar el autoconsumo.
  • En cualquier caso: el dato que más mueve tu ahorro no es el esquema en sí, sino cuánta energía autoconsumes en el instante. Esa porción te ahorra el precio minorista completo y no depende del precio al que se valore el excedente.

Por eso el dimensionamiento profesional importa tanto. Un sistema demasiado grande para un contrato de facturación neta inyecta excedentes que se pagan barato; uno demasiado chico deja consumo caro sin cubrir. PSE diseña cada sistema partiendo del análisis de tus últimos 12 recibos para ajustar la capacidad al esquema de contrato que efectivamente te aplicará, no a un número genérico.

Qué revisar antes de firmar tu contrato de interconexión

Antes de aceptar la propuesta de cualquier instalador, confirma estos puntos del contrato:

  1. Qué esquema te aplica (medición neta, facturación neta o venta total): se elige al tramitar la interconexión y queda escrito en el contrato.
  2. A qué precio se valora el excedente y cómo se refleja en el recibo.
  3. Cómo se arrastran los saldos a favor entre periodos y cuál es su vigencia (hoy, 12 meses).
  4. Quién hace el trámite de interconexión ante CFE — en PSE va incluido en el proyecto, sin gestión administrativa de tu parte.
  5. El dimensionamiento está justificado contra tu consumo real y no inflado para vender más paneles de los que tu esquema de contrato aprovecha.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia simple entre net metering y net billing?

En net metering (medición neta) el intercambio es kWh contra kWh: cada unidad de energía que inyectas descuenta una unidad de la que consumes, al mismo valor. En net billing (facturación neta) el intercambio es en pesos: consumes a tu tarifa normal pero tu excedente se acredita al precio marginal de mayoreo, que suele ser más bajo.

¿Qué esquema aplica a una casa?

Para la mayoría de los hogares en tarifa doméstica, la medición neta ha sido el esquema más común y suele ser el más favorable. El esquema se elige al tramitar la interconexión y queda escrito en tu contrato, así que conviene confirmarlo antes de instalar.

¿CFE me paga en efectivo por la energía que sobra?

Normalmente no. En medición neta los excedentes se acreditan como saldo en kWh para descontar de tu consumo futuro, no como un depósito en pesos. Por eso sobredimensionar mucho más allá de tu consumo anual aporta poco: el objetivo es compensar, no vender.

¿Por qué el autoconsumo importa más que el esquema de intercambio?

Porque la energía que usas en el mismo instante en que tus paneles la generan nunca pasa por el medidor: te ahorra el precio minorista completo sin importar a qué precio se valore el excedente. Maximizar ese autoconsumo es lo que más mueve tu ahorro real.

¿Qué es la venta total y por qué casi nunca conviene en una casa?

En venta total toda la generación se vende a la red al precio de mayoreo y no hay autoconsumo: hoy este esquema supone que en el punto de interconexión no hay contrato de suministro con CFE. Para un hogar pierde lo más valioso del solar, que es ahorrar el precio minorista con el autoconsumo. Además requiere un medidor especial, otro de respaldo y comunicación con el CENACE, lo que encarece mucho el proyecto: es factible en instalaciones de alrededor de 500 kWp en sitios donde el kWh es muy caro, no en instalaciones comunes como una casa.

¿Puedo elegir el esquema que quiero?

Sí: hoy el esquema lo eliges tú al tramitar la interconexión con CFE. En la práctica conviene revisar primero la medición neta: la facturación neta solo tiene sentido en casos como pozos con tarifa subsidiada, y la venta total exige condiciones que encarecen mucho el proyecto. Un diseño profesional parte de saber qué contrato vas a firmar y dimensiona el sistema para sacarle el máximo provecho.

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